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Brocha de forma de llama y punta plana para sellar el maquillaje con polvo compacto o translúcido. Pelo sintético suave, aplicación a presión y acabado matificado sin cargar la piel.Ver más
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¡Llévate por cada 6 brochas y pinceles un neceser de polipiel regalo!
El polvo es el paso donde más maquillajes se echan a perder. Al aplicarlo barriendo se arrastra la base que acabas de difuminar y quedan zonas con más producto que otras. Esta brocha trabaja a presión: el polvo se queda donde lo pones.
Su forma de llama con la punta plana es la que hace el trabajo. Con la punta llegas a las aletas de la nariz y al lagrimal. Con el lateral cubres frente y mejillas de una pasada.
Funciona igual con las dos texturas. Con polvo compacto coge la cantidad justa y no se carga. Con polvos translúcidos y matificantes lo reparte tan fino que evitas ese velo blanquecino que luego sale en las fotos.
Es la que uso para sellar después de la base y del corrector, y la que llevo en el neceser cuando trabajo.
El pelo es sintético, así que no absorbe producto y se limpia sin perder la forma. Suave para pasarlo por el contorno de los ojos y con suficiente cuerpo para que el polvo quede prensado sobre la piel.
Coge producto con la punta y descarga el exceso en el dorso de la mano. Después ve presionando por zonas, sin arrastrar: primero la zona T, donde antes aparecen los brillos, y luego el resto del rostro.
Si quieres más fijación en un punto concreto, insiste ahí con la punta plana antes de añadir más polvo. Es el error más común: cargar producto cuando lo que falta es presión.
En lugar de un cabezal grande y abierto, su forma más compacta permite decidir dónde necesitas sellar de verdad y llegar a las zonas pequeñas del rostro.
Con jabón neutro o un limpiador de brochas. Aclara siempre con el pelo hacia abajo, para que no entre agua en la virola y se afloje el pegamento, y déjala secar en horizontal con la punta al aire.
Sí, con cualquier producto en polvo. En bronceador el resultado es más difuso que con una brocha angulada, así que para un contorno marcado te irá mejor la brocha de bronceador.
Una brocha grande y redonda reparte el polvo por toda la cara de una vez, y va bien si buscas un acabado ligero. Esta es para sellar con precisión y controlar zona por zona, que es lo que necesitas si tienes brillos localizados o si el maquillaje te tiene que durar muchas horas.
El polvo va después de la base y del corrector. Si te falta alguna de las dos, la base se aplica con la brocha para base de maquillaje y el corrector con la brocha lengua de gato.




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