Las brochas y los pinceles con los que trabajo a diario, elegidos uno a uno por cómo recogen el producto y cómo lo difuminan. Aquí tienes las brochas de rostro, los pinceles de ojos y cejas, y los sets completos, para que montes tu neceser con lo que de verdad vas a usar. Ver más
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Brocha de llama redondeada y tamaño intermedio para aplicar iluminador en polvo, crema o líquido. Coloca la luz…

Brocha de pelo sintético para aplicar base de maquillaje líquida, en crema o en mousse. Extiende a toques…

Brocha de corte biselado para aplicar polvos bronceadores en el hueco del pómulo, el nacimiento del pelo y…

Brocha de corte redondeado para aplicar colorete en polvo, en crema o líquido en la manzana de la…

Brocha de forma de llama y punta plana para sellar el maquillaje con polvo compacto o translúcido. Pelo…

Elige solo las brochas que necesitas y monta tu propio kit a medida. Marca las que quieras y…

Once brochas de pelo sintético, suaves incluso con las pieles más sensibles, para un maquillaje completo de rostro…

5 pinceles de ojos para aplicar, difuminar, definir y crear detalle. Un set completo y versátil para trabajar…

6 brochas de rostro, 6 funciones concretas. Todo lo que necesitas para trabajar base, corrector, polvos, bronceador, colorete…


Pincel denso de punta plana para aplicar sombras de ojos en polvo o en crema. Deposita el pigmento…

Pincel de corte biselado extrafino con cepillo en el otro extremo, para delinear los ojos y rellenar las…

Pincel de detalle tipo boli, con la punta corta y muy junta, para trabajar en zonas de pocos…

Brocha plana con punta redondeada, tipo lengua de gato, para aplicar el corrector de ojeras y tapar puntos…

Pincel de difuminar más pequeño de lo normal, con punta redondeada, para ojos con poco espacio entre el…

Pincel grande de pelo largo y suelto para difuminar sombras de ojos y borrar los cortes entre colores.…
La diferencia entre un maquillaje que se ve bien y uno que se ve a parches casi nunca está en el producto: está en con qué lo repartes. Aquí tienes las tres familias separadas para que encuentres rápido lo que te falta.
Base, polvos, colorete, bronceador e iluminador. Son grandes y densas porque tienen que repartir producto en superficies amplias sin dejar cortes ni marcas.
Más pequeños y precisos: aplicar sombra, difuminarla, corregir la ojera, definir la ceja o dibujar un delineado. Aquí manda el detalle, no la superficie.
El set entero o la opción de montarte el tuyo eligiendo pieza a pieza. Sale mejor de precio y te quita de encima la decisión de cuál comprar primero.
Si empiezas de cero, el set completo: abres el estuche y está todo, sin que te falte justo la pieza que hace la mitad del trabajo. Si ya te maquillas y solo notas que algo no te sale, compra suelto lo que te falta, que casi siempre es una de difuminar. Y si lo tuyo son los ojos, empieza por los pinceles: es donde más se nota la herramienta y donde más frustra no tenerla.
No es la marca ni el precio, son tres cosas: que el pelo no pinche, que no suelte pelo al pasarlo por la cara y que el casquillo esté bien pegado al mango. Todas las mías son de pelo sintético, que rinde mejor con producto en crema, se limpia fácil y aguanta muchos lavados sin abrirse.
Jabón suave, agua tibia y siempre con la brocha boca abajo, para que el agua no entre en el casquillo y afloje el pegamento. Secado en horizontal, con el pelo asomando por el borde de la mesa. Te lo cuento paso a paso en cómo limpiar tus brochas de maquillaje.
En mi curso de automaquillaje en Madrid trabajamos con estas mismas brochas y pinceles sobre tu cara. Sales sabiendo cuál usar para cada cosa, y eso no se olvida. También lo tienes en versión online.
Brochas. La piel ocupa más cara y es lo primero que se ve, así que ahí una buena herramienta cambia más el resultado. Los pinceles de ojos vienen después, cuando ya tienes la base resuelta y quieres empezar a trabajar la sombra en condiciones.
Bien cuidada, años. Se cambia cuando empieza a soltar pelo, cuando pincha aunque esté recién lavada o cuando el casquillo baila. Lo que acorta la vida de una brocha no es usarla mucho, es lavarla mal: mojar el casquillo afloja el pegamento y ya no hay vuelta atrás.
Para algunas cosas sí: el calor del dedo funde muy bien las cremas y los correctores en zonas pequeñas. Lo que no consigues con el dedo es difuminar sin cortes en superficies grandes ni trabajar producto en polvo, y ahí la brocha no tiene sustituto.
Pásatela por el dorso de la mano: no debe pinchar ni dejar pelos sueltos. Tira suave del pelo y mira que el casquillo no se mueva del mango. Y fíjate en la densidad: una brocha de base demasiado suelta reparte mal el producto por muy bonita que sea.
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